“El arte moderno es educativo, no en lo que respecta al arte sino a la vida.” Harold Rosember

Es sangre, es rojo

Lo que espero del arte, que me conmocione, que no me deje afuera. Las fotos de Guadalupe Plaza hablan de mí. Siento que son tan reales que se vuelven irreales y llegan hasta la abstracción. Al ser testigos de un hecho violento nos sorprende descubrir que no se parece a lo que hubiéramos imaginado. Esa es la sensación de realidad que, acostumbrados a una permanente y exagerada estilización, nos resulta tan extraña.Creo en una estética en la que se trata más de sacar que de poner y todo lo que va quedando fuera nos hace rigurosos. Esto tiene una dimensión política. Las fotos impresionan, pero no siento asco. Asco me dan la mentira y la corrupción.Escuché decir que en los barrios privados los chicos no asocian la carne que comen con la vaca o los animales de donde proviene. Yo visité el matadero alguna vez, de chico. Fue en el campo, con amigos, dejamos las bicicletas afuera. Sabíamos qué queríamos ver. Luego no quise comer carne por una semana. Que la carne no viene de la góndola del supermercado sino del sacrifico de animales como vacas o chanchos parecería obvio, pero no lo es. Porque no llamamos a las cosas por su nombre, no escuchamos decir que la corrupción es asesinato. Estas fotos no son términos científicos que nos permiten proseguir una apacible vida sin sobresaltos. Cuando vemos la realidad, seguramente nos ocupamos más de ella. El dolor que sentimos nos ayuda a conocernos más, nos ayuda a saber quiénes queremos ser. Como una pequeña ampolla de aftosa entre las pezuñas de un novillo, estas fotos hacen sonar una alarma en quien las mira.La belleza del mundo está en todas partes. Guadalupe Plaza la encuentra, tomada por el éxtasis palpitante de la náusea, en un trance de ver y registrar eso que se regala, sin dominar el arte, dominada por él. En tiempos de omnipresentes cámaras digitales, apunta su Pentax K1000 hacia lugares precisos con una idea de encuadre que crea una mirada que transforma. Aventurada a indagar donde sabe que no hay respuesta: esta búsqueda le llevará toda la vida.

Martín Mainoli