De(s)amor


Es parte de mi actual producción, estuve en estos últimos años viviendo en Indonesia; allí me especialicé en Artes Visuales especialidad Fotografía en ISI Surakarta, Universidad de Indonesia, Beca de la Embajada de Indonesia.

Antes de viajar ya había empezado a trabajar en este proyecto que de alguna manera habla del presente del amor como tema central, del hoy que nos abstrae nos ocupa nos preocupa y de allí autodeterminarse redefinirse y autorepresentarse, desandando los amores y los desamores, releyendo cartas, sintiéndolas desde el presente pregunto ¿Cuántas veces y de cuantas maneras posible podremos morir de amor ?

Nadie a muerto de amor supuestamente pero la humanidad se ha entumecido de tristeza muchas veces a razón del desamor.

Mi obra tiene una fuerte pregnancia estética; el cruce entre los oficios y las artes ya es algo necesario y cotidiano para el arte contemporáneo. Hago evidente la presencia de la moda en nuestro imaginario, incluso de la moda existente para algo tan trágico como la muerte y tan pasional como el desamor. La misma narrativa nos devuelve la belleza del cuerpo lánguido, desfalleciente, hermosamente desamparado: la bella durmiente que en realidad quizás ya no despertará nunca más. Quizás ya no llegue el sapo, ni el príncipe.

Ironía y romanticismo, moda y fotografía, literatura y diseño: todo esto hace a mi imagen, a la construcción de mi imaginario; de ese que lleva tatuados los nombres de quienes ame. El desamor es como una cebolla, debemos ir sacando las capas una a una: dulce y ácida a la vez, así es el gusto amargo de la boca después de tener que comprender otra vez aquello que se esfuma. ¿Por quien ha muerto? ¿Con quien sueña?

Evidencia y literalidad: escribir sobre el amor es escribir sobre toda la historia del arte y de la literatura. Es riesgoso volver a insistir en aquello que todos de alguna manera buscamos permanentemente definir. Desde esta dificultad vuelvo sobre el imaginario básico del amor y lo recreo, poniéndome a mi misma, el cuerpo para estas muertes suaves de siesta de verano. La belleza femenina indefensa, dormida, impecable nos aguarda entre la hierba fresca.

¿Cuántas veces y de cuantas maneras posible podremos morir de amor? ¿Cuántas veces mas el desamor? Pongo el cuerpo para recrear los clichés de lo femenino-romántico, de los mandatos, de la angustia de un modelo de mujer que nunca es demasiado buena para nada. Pero esta critica no es directa, ni agresiva, Volverme objeto romántico allí dormida y desde allí pienso. Es necesaria la imagen para pensar lo real, lo cotidiano y los imaginarios que sostienen nuestro mundo, nuestro deseo y nuestro dolor.

Guadalupe Plaza Petersen

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